III. IMPLICANCIAS TRIBUTARIAS
Mediante el D. Leg. Nº 1112, se modificó el inciso c) del artículo 24-A de la Ley del Impuesto a la Renta, cuya redacción vigente prescribe que se considera dividendo:
“La reducción de capital, hasta por el importe de las utilidades, excedentes de revaluación, ajustes por reexpresión, primas y/o reservas de libre disposición que:
1. Hubieran sido capitalizadas con anterioridad, salvo que la reducción de capital se destine a cubrir pérdidas conforme a lo dispuesto en la Ley General de Sociedades.  
2. Existan al momento de adoptar el acuerdo de reducción de capital. Si después de la reducción de capital dichas utilidades, excedentes de revaluación, ajustes por reexpresión, primas y/o reservas de libre disposición fueran:
i)   distribuidas, tal distribución no será considerada como dividendo u otra forma de distribución de utilidades.  
ii)  capitalizadas, la posterior reducción que corresponda al importe de la referida capitalización no será considerada como dividendo u otra forma de distribución de utilidades.”
Si partimos de una interpretación literal del citado inciso se entendería, de manera general, que toda reducción del capital hasta por el importe de las utilidades, excedentes de revaluación, ajustes de reexpresión, primas y/o reservas de libre disposición debería estar gravada con el impuesto a los dividendos, independientemente que haya o no habido con anterioridad capitalización de los citados conceptos. Es por ello, que resulta necesario analizar el propósito de la norma con la finalidad de verificar a qué tipo de supuestos está dirigida la imposición como consecuencia de la presunción de distribución de dividendos cuando se efectúa una reducción del capital.
Trayendo a colación las normas societarias, las modalidades aplicadas a la reducción del capital que contempla el artículo 216º de la Ley General de Sociedades son:
  • La entrega a sus titulares del valor nominal amortizado;
  • La entrega a sus titulares del importe correspondiente a su participación en el patrimonio neto de la sociedad;
  • La condonación de dividendos pasivos;
  • El restablecimiento del equilibrio entre el capital social y el patrimonio neto disminuidos por consecuencias de pérdidas; u
  • Otros medios específicamente establecidos al acordar la reducción del capital.
De los medios que establece la Ley General de Sociedades para realizar una reducción del capital, la Ley del Impuesto a la Renta ha establecido que no se configura la presunción de distribución de dividendos para efectos del impuesto solo en el caso en el que la reducción del capital esté destinada a cubrir pérdidas de la sociedad. 
De lo esbozado, surge la siguiente interrogante: ¿Toda reducción del capital que no implique la cobertura de pérdidas de la sociedad deberá estar gravada con el impuesto a los dividendos contemplado en la Ley del Impuesto a la Renta?
Independientemente que la respuesta esté supeditada al análisis de cada caso en concreto, se tomará en cuenta específicamente la reducción del capital por la aplicación de Normas Internacionales de Información Financiera – NIIF.
Como se había señalado en la sección primera, las empresas han efectuado capitalizaciones de excedentes de revaluación, aumentando el capital social, sin que haya habido una realización del mayor valor asignado a sus activos fijos, por lo que, tomando las medidas correctivas para adaptar sus estados financieros a NIIF, están procediendo a hacer la reducción de capital con la intención de retirar esos importes que incorrectamente se llevaron al capital social.
El propósito de lo indicado en el inciso c) del artículo 24-A de la Ley del Impuesto a la Renta es que los beneficios económicos trasladados a los socios vía reducción del capital se graven con el impuesto a los dividendos.
Sin embargo, las operaciones que conllevan a la reducción del capital por aplicación de NIIF no constituye una ventaja patrimonial para los socios sino que sus efectos son los de un ajuste contable. En ese sentido, no se podría calificar dicho ajuste como un beneficio para los socios que implique una distribución directa o indirecta de las utilidades de la sociedad.
De lo expuesto, se puede afirmar que la reducción del capital por aplicación de las Normas Internacionales de Información Financiera – NIIF, no se encuentra gravada con el impuesto a los dividendos al no verificarse que haya un beneficio económico que recaiga en los socios y que califique como distribución directa o indirecta de las utilidades de la sociedad sino de una operación con efectos únicamente contables.
Escrito por: Miguel Arancibia Alcántara
Para: Grupo Contable
Comentarios

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *